Se activa el dispositivo español para la Campaña de Incendios 2018

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La incidencia de los incendios forestales es uno de los mayores problemas ambientales a los que se enfrenta la Seguridad Nacional. La cuenca mediterránea ha desarrollado un tipo de vegetación adaptada a bajos contenidos de humedad en los períodos secos, por lo que se presenta como un “mejor combustible”. Además, la estructura de nuestros montes no siempre se ha gestionado pensando en este riesgo y existen muchas repoblaciones que por sus características resultan vulnerables. España sostiene la mayor superficie de bosque mediterráneo, con 27,7 millones de has. forestales (54% del territorio nacional). Como promedio, desde los años 60 los incendios afectan anualmente al 0,5% de esta superficie (unas 140.000 has.).
 
Parece estar demostrado que el aumento de las temperaturas debido al cambio climático, así como la persistencia e intensidad de los períodos secos, son un factor determinante en el aumento del riesgo de los incendios.
 
Las causas de los incendios son múltiples y entre ellas no solo están las naturales (botánicas, climáticas y orográficas). La mayor parte de los incendios tienen su origen en la acción directa del hombre. En muchas ocasiones por negligencias, como el uso tradicional del fuego para fines diversos (facilitar la presencia de ganado o realizar la limpieza de rastrojos) o el uso del fuego en actividades lúdicas, cuando se realizan de forma incorrecta, sin control, fuera de época y al margen de la normativa; en otras de forma intencionada. Además de la multiplicidad de causas con incidencia en los incendios, el abandono de los montes y la caída demográfica de las zonas rurales favorecen la presencia de material inflamable.
 
CAMPAÑA 2018 -  ACCIÓN Y MEDIOS
 
Para hacer frente a esta situación, el Estado activa anualmente todos los mecanismos en la lucha contra los incendios forestales complementando la que corresponde a las Comunidades Autónomas en virtud de sus competencias. Lo hace aportando medios y recursos de titularidad estatal y facilitando la incorporación de medios de otras Administraciones, así como internacionales.

En esta actuación trabajan coordinadamente entre ellos y con las administraciones autonómicas y locales, múltiples organismos dependientes de distintos ministerios, entre ellos:

Dirección General de Protección Civil y Emergencias, D.G. de la Guardia Civil, D.G. de Policía y Tráfico del Ministerio del Interior; Dirección General de Política de Defensa y de la Unidad Militar de Emergencias del Ministerio de Defensa; Agencia Estatal de Meteorología y Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal y el Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno, que mantiene un seguimiento constante de la materia, asistiendo a las reuniones de coordinación y en previsión de situaciones que afecten directamente al interés nacional.

El dispositivo español, considerado por la Comisión Europea como “el mejor sistema europeo para hacer frente a incendios forestales”, cuenta –en total, incluyendo los medios de las CC.AA.- con 261 medios aéreos y más de 40.000 personas.

El presupuesto de la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal para la extinción de incendios alcanzó en 2017 los 85 millones de euros, un 36% más que hace diez años.

 
Desde el punto de vista de la seguridad y el bienestar de los ciudadanos y sus bienes, es la D.G. de Protección Civil y Emergencias la encargada de la coordinación de la Administración Central y así, apoya la aportación de medios y recursos de titularidad estatal y facilita la incorporación de medios de otras Administraciones, así como internacionales. Desde su Centro Nacional de Emergencias realiza un seguimiento permanente de la situación y pone a disposición el Sistema de Detección Satelital.

Por su parte, la D.G. de Desarrollo Rural y Política Forestal, mantiene reuniones de coordinación técnica con distintas administraciones públicas competentes y realiza actuaciones conducentes a la planificación de las estrategias y políticas adoptadas por la Administración del Estado en esta materia y aporta los medios aéreos (73 aviones y helicópteros) y las brigadas de lucha contra incendios (10 brigadas), así como las brigadas de prevención y distintos medios de coordinación sobre el terreno, para ello mantiene activadas 37 bases por todo el territorio nacional.

El Ministerio de Defensa participa en acciones preventivas colaborando mediante convenios con Galicia y Castilla y León en acciones de vigilancia y acciones en las emergencias, participando la UME con 1.400 efectivos en las extinciones y otros 1.500 en apoyo logístico, con su correspondiente material terrestre y aéreo.

Las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado (especialmente el SEPRONA de la Guardia Civil) colaboran con las CC.AA. en la prevención, investigación y extinción de los incendios y la DGT colabora con la participación de helicópteros en vigilancia y apoyando en las medias de control en de tráfico en los incendios.
  

SITUACIÓN Y PREVISIÓN

 
Los primeros meses de 2018 han sido muy favorables debido a las abundantes precipitaciones, que han supuesto que, a pesar de la falta de lluvias durante el otoño pasado y principios del invierno, la precipitación acumulada en España desde septiembre hasta mediados de junio haya sido superior a la normal en casi toda la Península, con excepción de Levante. Como resultado, el número de incendios y la superficie afectada en estos primeros meses es inferior a la normal, apenas 8.650 has, cuando la media de los últimos años por estas fechas es de cerca de las 28.000 has.

 
Si bien la humedad aportada al suelo y la vegetación es un punto de partida favorable que hacen prever unos meses de junio y julio relativamente tranquilos, AEMET pronostica, utilizando distintos modelos meteorológicos, que la probabilidad de que las temperaturas en la mitad oriental de la Península y Baleares sean superiores a las normales durante julio y agosto es alta.

 
Además, la probabilidad de que las precipitaciones sean inferiores a las normales en el cuadrante noreste y Baleares es también importante. En caso de cumplirse estas previsiones probabilísticas, los meses de agosto y septiembre podrían presentarse con gran cantidad de vegetación seca (debido a las buenas condiciones de la primavera) y con unas condiciones climáticas adversas.

 

 

AÑO 2017
 

2017 fue el cuarto año consecutivo en el que las precipitaciones han sido inferiores a las normales, además ha sido definido por la Organización Meteorológica Mundial como el segundo más caliente de la historia. Las altas temperaturas afectaron a toda la península.
 
El número total de siniestros en 2017 (13.793) superó en un 11,57% la media del último decenio. A pesar de ello el número de siniestros fue inferior a otros años en los que las condiciones climáticas fueron también extremas (2009, 2011 y 2012).
 


 
Las superficies afectadas aumentaron con respecto a la media, 2017 ocupa el segundo lugar del decenio, 178.233,93 has. La región Noroeste es la que sufrió un mayor número de siniestros (51,57% del total) y la que vio afectada mayor porcentaje de superficie.
 

 
Fuentes: MAPAMA, Ministerio del Interior.
 

 
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