La seguridad de España en el mundo

La seguridad de España en el mundo
 

 
La defensa de los intereses vitales y estratégicos de España en el mundo es un objetivo primordial de la Seguridad Nacional. Las dimensiones internacionales de la Seguridad Nacional son cruciales. Un mundo como el actual, en el que países con intereses diversos, opuestos en ocasiones, buscan su prevalencia regional o global; un mundo multipolar, en definitiva, resulta más complejo y difícil de gestionar. España debe preservar su Seguridad Nacional en un entorno que está cambiando profunda y constantemente.
La situación de incertidumbre aumenta en tanto que las tendencias que van definiendo el mundo emergente no apuntan todavía contornos definidos para la nueva comunidad internacional.
 
Por una parte, estas tendencias –entre las que cabe destacar las transferencias de
poder entre Estados, la creciente importancia estratégica de la zona Asia-Pacífico, el auge económico y político de nuevas potencias, las transformaciones en el mundo árabe, la adopción de una nueva postura estratégica por Estados Unidos, el papel creciente de grupos sociales e individuos o la mayor interdependencia- inciden directamente en la seguridad.
 
Por otra parte y al mismo tiempo, los cambios modifican el entorno estratégico y pueden suponer nuevas oportunidades de gran relevancia para una sociedad abierta, avanzada y formada como la española. La capacidad de los individuos de interactuar como si las fronteras no existiesen, la transmisión rápida de enormes volúmenes de información o la organización social en redes, son algunas de estas oportunidades.
 
España debe estar posicionada para responder adecuadamente a las situaciones de conflicto, que pueden generar las transiciones características del mundo actual. En esta repuesta ha de aprovechar sus fortalezas.
 
La seguridad y el bienestar de España y de sus ciudadanos se determinan y gestan dentro y fuera de nuestras fronteras, dado el carácter transnacional de los desafíos a la seguridad. Por este motivo, España se debe proyectar hacia el exterior, bien a título individual, bien en unión con sus socios y aliados. Ya no es posible distinguir entre seguridad exterior e interior. Los acontecimientos que transcurren más allá de las fronteras nacionales pueden impactar directamente en nuestro país.
 
España se proyecta hacia el exterior como un país que tiene un perfil propio y claramente definido, un Estado de primer orden tan antiguo como la sociedad internacional. Este perfil es en parte fruto de una situación geográfica particular, entre Europa y el Norte de África, entre el Mediterráneo y el Atlántico, un Estado que comprende territorio peninsular, los archipiélagos balear y canario, las dos Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla. En efecto, la posición geoestratégica privilegiada y compleja de España hace que su proyección regional y global esté orientada a la búsqueda de la estabilidad, la paz y la seguridad internacionales.
 
Europa y el Mediterráneo son nuestras grandes prioridades estratégicas. El futuro de España, la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos están ligados, en gran medida, a la evolución de esas regiones. América Latina es el otro gran eje de nuestra proyección internacional. Junto a ello, África plantea importantes retos de seguridad y debe seguir siendo un área de atención preferente. La pertenencia de España a diversas organizaciones de seguridad implica responsabilidades y deberes hacia nuestros socios y aliados y, por tanto, eventuales actuaciones en este campo. Finalmente, es una prioridad estratégica mantener la debida preparación y capacidad de nuestro país para abordar aquellas amenazas a las que tenga que hacer frente de forma autónoma.
 
La posición de España también es resultado de un sistema constitucional basado en la libertad y el respeto a la dignidad del ser humano, con una democracia avanzada, una economía profundamente globalizada y una lengua que es vehículo de cultura y civilización para cientos de millones de personas.
 
Para articular su proyección exterior, España tiene que actuar en diversos frentes. Debe impulsar las necesarias reformas de las organizaciones internacionales, para hacerlas más eficaces y adaptadas a los cambios. Igualmente ha de reforzar su influencia en los foros e iniciativas multilaterales. Es también importante el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, para que España sea un actor internacional más influyente.

 
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