España ratifica su compromiso con la lucha contra el cambio climático

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España ratifica su compromiso con la lucha contra el cambio climático
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El pasado 22 de abril de 2016 se celebró en la sede de Naciones Unidas de Nueva York la ceremonia en la que se abrió a la firma del Acuerdo alcanzado en la XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, celebrada en París en diciembre del 2015.

La Vicepresidenta del Gobierno en funciones, acompañada de la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ostentó la representación de España. Al igual que los representantes de otros 174 países presentes en el acto, se reiteró la voluntad de mantener el impulso en la agenda climática y refrendar los compromisos adoptados previamente en la capital francesa.

El pasado día 8 de abril, el Consejo de Ministros autorizó la firma del citado Acuerdo por España, a propuesta de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Cooperación, y de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Acuerdo de París: contenido y claves

El Acuerdo de París es un hito histórico en la lucha contra el cambio climático, fundamental para la promoción de un desarrollo bajo en emisiones. Supone un éxito de la Comunidad Internacional que, por primera vez, consigue una amplia participación.

Por primera vez se han sumado esfuerzos de todos los países y se ha alcanzado un compromiso por parte de sus gobiernos para iniciar un nuevo modelo de desarrollo bajo en carbono y dotado de mayor capacidad de superar el impacto del cambio climático.

El texto del Acuerdo, compuesto por un preámbulo y veintinueve artículos, tiene como objetivo evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2ºC respecto a los niveles preindustriales e intenta lograr, además, esfuerzos adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1,5ºC.

El Acuerdo reconoce la importancia de ir incrementando la intensidad de los compromisos con objetivos cada vez más ambiciosos, para lo cual establece un ciclo de revisión mediante el cual se deberá hacer balance cada cinco años del grado de cumplimiento de todas las medidas nacionales puestas en marcha para alcanzar el objetivo de los 2º C.

Todos los países deberán preparar, comunicar y mantener sus contribuciones establecidas a nivel nacional para luchar contra el cambio climático, y habrán de adoptar medidas de mitigación y adaptación internas con el fin de alcanzar los objetivos de esas contribuciones.

Otro aspecto importante que establece el Acuerdo es que pone en valor la importancia de adaptarse a los efectos adversos del cambio climático, estableciendo un objetivo cualitativo que consiste en aumentar la capacidad de adaptación de los países. Asimismo, se fortalece el marco de cooperación global, a fin de que los países en desarrollo más vulnerables puedan afrontar mejor las pérdidas y daños derivados de éste.

Para alcanzar los objetivos recogidos en este Acuerdo, los países desarrollados se comprometen a movilizar cien mil millones de dólares anuales a partir de 2020, a través de fuentes públicas y privadas, compromiso que se revisará al alza antes de 2025. Respecto de los países en desarrollo se establece la posibilidad de que participen, voluntariamente, en materia de financiación, aumentando así por primera vez la base de donantes en la lucha contra el cambio climático.

Otros de los grandes pilares del Acuerdo es el marco de transparencia común para todos los países que proporcionarán información sobre emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero y sobre el apoyo en forma de financiación, transferencia de tecnología…etc.

Su entrada en vigor se producirá cuando, al menos, 55 partes que sumen un total del 55 por 100 de las emisiones globales lo hayan ratificado y surtirá efectos a partir del año 2020.

La Seguridad Nacional y el cambio climático.

La Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) se refiere al cambio climático como uno de los potenciadores de los riesgos y amenazas para la Seguridad Nacional.

Según la ESN, el cambio climático es el gran desafío ambiental y socioeconómico del siglo XXI. Plantea retos de gran transcendencia para la seguridad, como la escasez de agua potable, cambios en las condiciones de producción de alimentos, el incremento de la competencia por los recursos energéticos o el aumento de determinadas catástrofes naturales-inundaciones, tormentas, sequías, incendios forestales u olas de calor-. Estos cambios ambientales también pueden exacerbar las presiones migratorias y, en consecuencia, agudizar las tensiones en las zonas de tránsito y de destino e, incluso, la fragilidad de algunos Estados.

La relación del cambio climático con la seguridad energética es, asimismo, una realidad. De hecho, dos tercios de los gases de efecto invernadero proceden del sector de la energía

En este contexto, la Estrategia de Seguridad Energética Nacional alinea la política en materia energética nacional a la Unión Europea, en concreto hacia los paquetes de energía y cambio climático 2020, 2030 y la hoja de ruta 2050, combinándose las medidas sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, consumo de energías renovables y potenciación de la eficiencia energética.
 
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