Informe Anual de Seguridad Nacional 2018

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Informe Anual de Seguridad Nacional 2018
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El Consejo de Seguridad Nacional ha aprobado, en su reunión de 15 de marzo de 2019, el Informe Anual de Seguridad Nacional 2018.
 
La elaboración del Informe Anual es coordinada por el Departamento de Seguridad Nacional del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. En el proceso participan todos los departamentos ministeriales y el Centro Nacional de Inteligencia. El informe se estructura en torno a los quince ámbitos de la Seguridad Nacional. Como novedad con respecto a ediciones anteriores, el Informe de 2018 incorpora una nueva sección de “tendencias”, dedicada a la evolución de los principales desafíos a la Seguridad Nacional en el periodo 2013-2018, además de la descripción de los principales retos y las realizaciones para cada ámbito.
 
Entre las principales tendencias identificadas se encuentra la mayor competición geopolítica entre actores y el protagonismo adquirido por las amenazas híbridas, que combinan el uso de capacidades tradicionales con elementos nuevos como son los ciberataques o las campañas de desinformación. Es precisamente esta última, la desinformación, una de las tendencias más acusadas en el contexto actual, algo que cobra especial relevancia habida cuenta del calendario electoral en 2019 en España (elecciones locales, autonómicas y generales) y en la Unión Europea.
 
La capacidad disruptiva de la innovación tecnológica es bien patente en todos los ámbitos. La robótica, la inteligencia artificial o técnicas como el blockchain tiene cada vez más implicaciones relevantes para la seguridad como es el caso de su empleo en actividades ilegales como el blanqueo de dinero o la financiación del terrorismo.
 
El Informe Anual de Seguridad Nacional 2018 se hace eco de la mutación de la transformación del fenómeno terrorista a escala global. A pesar de la pérdida territorial del Daesh en el escenario sirio-iraqí, el terrorismo yihadista sigue siendo fuente de preocupación. Son varios los factores a considerar, desde la evolución de DAESH como una entidad territorial que muta hacia una organización en red encubierta y, dentro de las fronteras europeas, sus acciones indiscriminadas, los objetivos “blandos” de sus ataques, el uso de medios poco sofisticados, la acción de los lobos solitarios, la presencia de combatientes terroristas extranjeros, hasta la fuerte actividad de propaganda.
 
La fragilidad del multilateralismo, con ejemplos palpables en materia de no proliferación de armas de destrucción masiva, como el anuncio de retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), o el aumento de la acciones de espionaje son factores que afectan notablemente a la Seguridad Nacional.
 
Los tres espacios comunes globales identificados en la Estrategia de Seguridad Nacional 2017, el ciberespacio, el espacio marítimo y el espacio aéreo y ultraterrestre son asimismo motivo de análisis en el documento que el Consejo de Seguridad Nacional presentó el pasado viernes. Cabe destacar la contribución al cumplimiento de uno de los objetivos generales de la Estrategia – favorecer el buen uso de los espacios comunes – mediante iniciativas tendentes a completar el Sistema de Seguridad Nacional.  En concreto, la nueva Estrategia de Seguridad Aeroespacial y la revisión estratégica de la Estrategia de Ciberseguridad Nacional 2013 se encuentran en fase muy avanzada del proceso de elaboración que comenzó a mediados de 2018. Además, a la nueva Estrategia vendrá acompañada de la creación de un Comité Especializado de Apoyo al Consejo de Seguridad Nacional, el Consejo de Seguridad Aeroespacial Nacional.
 
El esquema de planificación estratégica generado con la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas va completándose de forma progresiva. Del periodo analizado cabe destacar el aumento de los ciberataques a los sectores estratégicos, siendo los más afectados el financiero, tributario, energético y el relativo al transporte.
 
En materia de seguridad económica, la tendencia general es la recuperación económica en el periodo 2013-2018, si bien las cifras de crecimiento económico muestran signos de ralentización a nivel global para los próximos dos años. El Brexit y las políticas de proteccionismo comercial son sin duda alguna unos de los factores – causa más relevantes de que las perspectivas económicas emitidas desde instituciones financieras económicas como el Banco de España, o el Fondo Monetario Internacional, muestren análisis prospectivos todavía positivos para España, pero a un ritmo menor que en años anteriores.
 
Si un desafío ha cuestionado los pilares básicos de la Unión Europea, este es la presión migratoria. Así, la ordenación de flujos migratorios es una de las prioridades en la Política de Seguridad Nacional. La principal tendencia del periodo 2013-2018 ha sido el incremento significativo de la llegada de inmigrantes a Europa y España, principalmente procedentes de África.
 
Desde 2015, cuando se evidenciaron deficiencias en la gestión de flujos masivos de migrantes, la gestión migratoria ha adquirido una especial relevancia en los Estados miembros de la Unión Europea, sus instituciones, así como en la preocupación social que ha coincidido con el auge del populismo. En 2018, mientras ha habido un descenso en el empleo de la ruta del Mediterráneo Central, España constituye el principal punto de acceso a Europa para la inmigración irregular a través del Mediterráneo Occidental con un aumento del 161,7%. Las llegadas se concentran en las provincias de Cádiz, Almería, Málaga y Granada entre los meses de junio y noviembre y los principales países de procedencia de los inmigrantes, y con los mayores incrementos porcentuales de llegadas anuales, son Marruecos, República de Guinea y Mali.
 
En materia de política energética, el Informe recuerda la vulnerabilidad derivada de la fuerte dependencia de materias energéticas que tiene España del exterior. La apuesta por un nuevo marco estratégico que impulse las fuentes energéticas renovables y respetuosas con el medio ambiente son, sin duda alguna, seña de una visión de largo plazo y de sensibilidad hacia uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el planeta, y que tiene serias derivadas para la seguridad: el cambio climático.
 
Además del proceso de calentamiento global, se están experimentando periodos de meteorología adversa que ocasiona episodios de emergencias que afectan directamente al ciudadano. En 2018 destacan las inundaciones derivadas de las crecidas del río Ebro.
 
Finalmente, la seguridad frente a epidemias y pandemias, originadas normalmente en las zonas más deprimidas de la geografía mundial, se ve amenazada por el creciente volumen de viajes internacionales, los grandes movimientos de población, las enfermedades animales y la circulación de microorganismos son determinantes de los retos actuales.

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