Nueva Estrategia Espacio Schengen

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Nueva Estrategia Espacio Schengen
17 de junio 2021
 
En 1985, Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos firmaron el Acuerdo Schengen con el objetivo de eliminar el control fronterizo entre los países miembros y mantener un control más amplio de las fronteras exteriores. Cinco años después, estos países pactaron un Convenio para la aplicación concreta del acuerdo, que finalmente se implantó en 1995, también con la participación de Portugal y España. En la actualidad, este espacio Schengen es la mayor zona de libre circulación del mundo, que ampara a más de 420 millones de personas de 26 países: todos los países de la Unión Europea (UE), excepto Irlanda, Bulgaria, Rumanía, Croacia y Chipre, además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. De toda esta población, 3,5 millones se desplazan diariamente de un Estado a otro de la zona Schengen y casi 1,7 millones de personas residen en un Estado Schengen y trabajan en otro.

Con estos parámetros, el futuro inmediato del espacio Schengen debe caracterizarse por la inclusión de los Estados miembros de la UE que aún no forman parte del mismo, en concreto, Bulgaria, Rumanía y Croacia (que ya cuentan con una evaluación positiva), además de Chipre, una vez que complete con éxito el proceso de evaluación.

Nueva Estrategia Espacio Schengen

Uno de las piedras angulares de la UE es la libre circulación de personas, bienes y servicios. En los últimos años, el espacio Schengen se ha visto afectado por crisis y desafíos, como la de refugiados en 2015, por la amenaza del terrorismo o por la pandemia global de la COVID19. Todas ellas han provocado la reintroducción de controles, de forma temporal, en las fronteras interiores de varios Estados miembros, lo que ha puesto en peligro el funcionamiento del mercado único.

La Comisión Europea (CE) estima que el coste económico directo de la desaparición del espacio Schengen sería de entre 5.000 y 18.000 millones de euros anuales y, entre otros muchos aspectos, afectaría al suministro de servicios, transporte, turismo o las administraciones públicas. Para reforzar aún más la trascendencia  de este acuerdo, la CE ha presentado, a principios de junio, "Una estrategia para un espacio Schengen plenamente operativo y resiliente", en línea con el anuncio hecho por la presidenta de la Comisión en su discurso sobre el estado de la UE en septiembre de 2020: «La pandemia nos ha recordado muchas cosas que podíamos haber olvidado o dado por sentadas. Nos ha recordado hasta qué punto están vinculadas nuestras economías y lo crucial que resulta un mercado único que funcione plenamente para nuestra prosperidad y nuestra manera de hacer las cosas».

Esta nueva estrategia se sustenta en tres pilares fundamentales, en los que se enmarcan sus distintos objetivos:

  • Garantizar una gestión eficaz de las fronteras exteriores, a través del mandato reforzado de Frontex de 2019 y el despliegue en curso del cuerpo permanente de la Guardia Europea de Fronteras y Costas; la interoperabilidad para conectar todos los sistemas de fronteras, migración, seguridad y justicia, que debería estar plenamente operativa antes de 2023; el fortalecimiento de la capacidad de terceros países para la gestión de fronteras; o futuras propuestas sobre la digitalización de los procedimientos de visado y de los documentos de viaje.
  • Reforzar internamente el espacio Schengen, en materia de prevención y lucha contra las amenazas a la seguridad, para compensar la ausencia de controles en las fronteras interiores, mediante iniciativas como la creación de un Código de Cooperación Policial de la UE; el refuerzo del intercambio automatizado de categorías en el marco Prüm; el refuerzo del mandato de Europol; o un mayor uso de la información anticipada sobre pasajeros (API), combinada con el registro de nombres de los pasajeros (PNR). La futura adopción del nuevo Pacto sobre Migración y Asilo establecerá también un enfoque común para la gestión de la migración.
  • Mejorar la preparación y la gobernanza. Para fomentar la confianza común en la aplicación de las normas de Schengen, así como para agilizar el proceso de evaluación y corregir rápidamente las deficiencias importantes, la Comisión Europea ha propuesto revisar el mecanismo de evaluación y seguimiento de Schengen. Los resultados de las evaluaciones se incluirán en el informe anual sobre el estado de Schengen, y se debatirán con el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

Por otra parte, la CE convocará periódicamente Foros de Schengen, a fin de fomentar el diálogo político sobre la base de informes anuales. Además, en este año, la Comisión propondrá revisar el Código de fronteras Schengen para reforzar la resiliencia de Schengen ante las amenazas graves, con el objetivo de que el restablecimiento de los controles en las fronteras interiores siga siendo una medida de último recurso. La Comisión también presentará un plan de contingencia que permita reactivar el sistema de corredores verdes para el tráfico ininterrumpido de mercancías en caso de crisis, tal y como se ha hecho durante la gestión de la pandemia.
 

 

 
 
 
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