25/03/2026
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El Institute for Economics & Peace ha publicado la nueva edición del Índice Global de Terrorismo 2026 (GTI), en la que se pone de manifiesto que en 2025 se ha constatado una disminución de la actividad terrorista a escala internacional, manifestada en la reducción del 28 % en el número de fallecidos (5.582) y en el descenso del 22 % en los atentados registrados. No obstante, la previsión es que esta tendencia no se mantenga durante el año 2026 debido al incremento de tensiones y conflictos emergentes en distintas regiones del mundo
En 2025, el Estado Islámico (EI) y sus afiliados siguieron siendo los grupos terroristas más letales y provocaron el 70 % de las muertes. Los países más afectados fueron de nuevo Pakistán, Nigeria, Burkina Faso, Níger y la República Democrática del Congo, presentando los dos primeros los niveles más altos. Asimismo, Colombia volvió a situarse entre los diez países con mayor número de atentados desde 2013.
En cuanto a las áreas más afectadas, la región del Sahel concentró más de la mitad de las muertes por terrorismo a escala mundial. Sin embargo, a diferencia de los años precedentes, en 2025 no se registraron tantos ataques terroristas. El atentado más letal, ocurrido en Burkina Faso, causó 120 víctimas, y el número de ataques con más de 100 fallecidos fue inferior al registrado en 2024 y 2023.
El Estado Islámico se mantiene como la principal organización terrorista, con actividad en 15 países y seis regiones. Su incidencia se desplazó hacia el África Subsahariana, donde casi se duplicaron las acciones, mientras que en Oriente Medio y el Norte de África disminuyeron de forma significativa.
Durante el pasado año, el aumento de la radicalización de carácter ideológico se reflejó en un crecimiento de casi un 20 % en el número de atentados con motivación política, concentrando Sudamérica el 75 % de las muertes asociadas a este tipo de violencia.
Por otra parte, el número de víctimas mortales por terrorismo en los países occidentales aumentó un 280 %, alcanzando los 57 fallecidos. Este incremento estuvo condicionado por varios ataques con víctimas múltiples, como el atentado con camión en Nueva Orleans (14 fallecidos) o el tiroteo de Bondi Beach en Australia (15 fallecidos), así como por otros asesinatos fundamentados en motivaciones políticas.
Radicalización juvenil
El informe subraya que la radicalización juvenil ha aumentado de forma significativa y constituye una de las principales amenazas para la seguridad de los países occidentales. El 42 % de las investigaciones relacionadas con terrorismo en Europa y Norteamérica involucran a jóvenes o menores de edad. El tiempo medio de radicalización también se ha reducido, pudiendo producirse en cuestión de semanas debido a la propaganda en línea, la amplificación algorítmica y la explotación de vulnerabilidades asociadas a la adolescencia.
Las causas varían según la región. En Occidente, factores como el aislamiento social y la propaganda digital son los principales desencadenantes. En cambio, en África Subsahariana el 71 % de los radicalizados se identifica con abusos de derechos humanos por parte de fuerzas estatales. Sin embargo, los intentos de atentados vinculados a menores tienen una mayor probabilidad de ser frustrados: el 97 % fue interceptado, frente al 68 % de los perpetrados por adultos.
Por otra parte, en Occidente el mayor riesgo de atentados terroristas procede de los actores solitarios. En los últimos cinco años, el 93 % de los atentados mortales fue cometido por individuos que actuaron solos. Estos actores tienen una probabilidad tres veces mayor de ejecutar con éxito un ataque respecto a grupos o células con más de dos individuos.
Zonas fronterizas
En 2025 aumentaron las acciones terroristas en áreas fronterizas. El 41 % de los atentados tuvo lugar a menos de 50 kilómetros de una frontera, zonas que siguen siendo espacios con escasa presencia estatal y que favorecen la actividad de grupos armados. Los principales focos se localizaron en las fronteras entre Colombia y Venezuela, Afganistán y Pakistán, el área de la triple frontera del Sahel (Mali, Burkina Faso y Níger) y la cuenca del Lago Chad.
Evolución
Aunque en 2025 se registró una reducción notable de muertes por terrorismo, el Índice 2026 confirma que el fenómeno continúa evolucionando. La concentración de ataques en zonas fronterizas, el aumento de la radicalización juvenil y la expansión del terrorismo en África Subsahariana muestran que la amenaza sigue siendo dinámica y adaptable.
Finalmente, la operación militar conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, ha elevado de forma significativa el riesgo de atentados terroristas. La respuesta iraní, mediante ataques con misiles contra Israel y aliados estadounidenses en el Golfo, junto con sus vínculos con actores como Hamás, Hezbolá y los hutíes, amplía el alcance de la escalada. En este contexto, aumenta la probabilidad de atentados llevados a cabo por grupos afines contra intereses de EE.UU., Israel y otros aliados en Oriente Medio y en países occidentales.
Por último, persisten en gran medida los factores que explican el fuerte incremento del número de víctimas mortales por acciones terroristas en los países occidentales en 2025. La polarización política, el aumento de la violencia antisemita y la rápida radicalización en línea de jóvenes mantienen un entorno propicio para la radicalización y la actividad terrorista. No obstante, el análisis conjunto y sistemático de esos factores permite inferir que la mejora registrada en 2025 podría ser coyuntural y no representativa de un inicio de una tendencia sostenida a la baja.