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Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva

Estrategia NO PRoliferación

El Consejo de Seguridad Nacional, en su reunión de 16 de diciembre de 2025, adoptó un acuerdo por el que se aprueba la Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva. Este documento representa el primer marco estratégico sectorial que formula de manera integral los objetivos y líneas de acción del Estado frente a una de las amenazas para la seguridad nacional como es la proliferación de armas de destrucción masiva.

 

Un compromiso con la estabilidad global y la seguridad ciudadana

 

La Estrategia nace en un contexto internacional crítico, caracterizado por el desgaste de la arquitectura internacional de control de armamentos y el aumento de las tensiones geopolíticas. El documento responde no solo a las amenazas provenientes de actores estatales que desafían el régimen de no proliferación, sino también al riesgo real de que grupos no gubernamentales o redes terroristas intenten acceder a materiales nucleares, radiológicos, biológicos o químicos (NRBQ).

 

El enfoque español se articula sobre un doble objetivo estratégico:

  

  1. Tecnologías disruptivas: El desarrollo de la inteligencia artificial, la computación cuántica y los vehículos no tripulados (UAV) puede facilitar la creación o el lanzamiento de armas de destrucción masiva.

  2. Estrategias híbridas y desinformación: El uso malicioso de información para generar pánico social o desestabilizar instituciones mediante amenazas NRBQ.

 

Para materializar los objetivos, el documento establece diez líneas de acción. De esta forma, la nueva Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva 2025 prioriza el fortalecimiento del multilateralismo mediante la participación activa en ciclos de revisión de tratados internacionales y el impulso de un mecanismo de verificación para la Convención de Armas Biológicas. 

 

En el ámbito interno, destacan la reforma del Código Penal para tipificar la financiación de la proliferación, la creación de la Comisión Nacional de Biocustodia y la Red de Laboratorios de Alertas Químicas (RELAQ), así como el refuerzo del control sobre las transferencias intangibles de tecnología y software de doble uso. Asimismo, se apuesta por una gestión integral de riesgos que incluye la actualización de los planes de protección física de instalaciones nucleares y la mejora de la ciberseguridad industrial.

 

Asimismo, se integra la respuesta ante estas amenazas en el Sistema de Seguridad Nacional. En caso de una crisis que trascienda lo sectorial, la gestión recaerá en el Consejo de Seguridad Nacional, apoyado por el Comité de Situación y el Comité Especializado de No Proliferación.

 

Análisis de la amenaza: Entre la geopolítica y la tecnología

 

El texto subraya cómo la agresión rusa a Ucrania y las crisis de proliferación no resueltas en Irán y Corea del Norte han debilitado los tratados internacionales, como el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Además, España identifica "potenciadores del riesgo" que añaden una nueva dimensión de peligrosidad:

 

  • Tecnologías disruptivas: El desarrollo de la inteligencia artificial, la computación cuántica y los vehículos no tripulados (UAV) puede facilitar la creación o el lanzamiento de armas de destrucción masiva.

  • Estrategias híbridas y desinformación: El uso malicioso de información para generar pánico social o desestabilizar instituciones mediante amenazas NRBQ.

  • Transferencias intangibles: El reto de controlar la difusión de software y conocimientos técnicos sensibles a través de medios digitales.

 

Fortalecimiento de los sectores estratégicos nacionales

 

La Estrategia también ofrece un balance de las capacidades nacionales en tres sectores clave:

 

  • Sector Nuclear y Radiológico: Supervisión de las instalaciones de alta categoría y mantenimiento de salvaguardias para evitar el desvío de material nuclear hacia programas militares.

  • Sector Biológico: Control riguroso de los laboratorios de alta contención (NBS-3) y el impulso de la futura Comisión Nacional de Biocustodia.

  • Sector Químico: España, como potencia exportadora, refuerza la vigilancia sobre sustancias de doble uso y precursores, fomentando la colaboración público-privada.

 

Con esta Estrategia, España reafirma su papel como un actor responsable y comprometido con la paz mundial, garantizando un entorno seguro para sus ciudadanos y aliados frente a los desafíos del siglo XXI.

 

Enlace a la Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva