Según el Tribunal de Cuentas Europeo, la UE está lejos de alcanzar los objetivos de producción local, reciclaje y diversificación del suministro de materias primas que se fijó para 2030, lo que supone una dificultad para lograr sus objetivos energéticos y climáticos. La transición de la UE a las energías renovables depende de equipos técnicos que requieren de materias primas esenciales como litio, níquel, cobalto, cobre y tierras raras, la mayoría de las cuales se concentran actualmente en pocos países no pertenecientes a la UE, como China, Turquía y Chile.