Estrategia Nacional contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave

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Estrategia Nacional contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave
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Este nuevo texto1], revisa y actualiza la anterior estrategia, cuyo marco de vigencia se extendía de 2011 a 2014, y se adapta a los cambios en determinados aspectos delincuenciales, tecnológicos, sociales y de la situación internacional desde una visión integral. El nuevo texto será el marco de referencia para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y demás organismos públicos para prevenir y luchar contra los fenómenos delincuenciales que causan un grave daño a la sociedad.  
 
MARCO DE REFERENCIA
 
En el diseño metodológico y elaboración de la Estrategia contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave se ha tenido en cuenta la Estrategia de Seguridad Nacional 2017. Al ser el marco global nacional rector y trasversal a todas las estrategias, recoge el crimen organizado como una de las amenazas que, junto a otras como el terrorismo, los conflictos armados o el espionaje, configuran uno de los principales riesgos que afectan singularmente a la Seguridad Nacional.
Han sido también referente la Estrategia de Seguridad Interior de la Unión Europea 2010;La Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad 2016 de la Unión Europea; la Estrategia de Ciberseguridad Nacional 2013;la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional 2013;la Estrategia Nacional contra el Terrorismo mantiene como las anteriores estrategias sectoriales, referencias a las distintas amenazas que afectan a la Seguridad Nacional, entre ellas el crimen organizado y grave y sus vinculaciones con el terrorismo y el radicalismo.
 
 
CONCEPTO DE CRIMEN ORGANIZADO Y DELINCUENCIA GRAVE
 
La estrategia establece además de la esencia del concepto de crimen organizado, sus características que, principalmente, son:
 
-Finalidad esencialmente económica.
-Implicación en actividades ilícitas complementadas con actividades legales.
-Asociación de una pluralidad de personas.
-Carácter de continuidad en el tiempo.
-Empleo de medidas de seguridad.
-Adaptabilidad.
-Transnacionalidad.
-Provoca efectos indeseables en el ciudadano, la sociedad y en los Estados con importante potencial desestabilizador.
-Uso de influencia o corrupción.
 
Por otra parte, referido a la delincuencia grave (que se incorpora en esta Estrategia como amenaza complementaria al crimen organizado), al igual que ocurre con el crimen organizado, por su repercusión social, económica, política, para la salud o el medio ambiente, pueden provocar gran alarma en la sociedad y contribuir a la generación de sensación subjetiva de inseguridad. Por lo tanto, la delincuencia grave abarca aquellas manifestaciones criminales significativas que afectan a los grandes derechos o bienes superiores del individuo (la vida, la libertad, etc.), inciden de manera grave sobre los valores que sustentan la convivencia (propiedad, ética, creencias, etc.) o atacan a los ámbitos o aspectos socialmente más sensibles (libertad sexual, indemnidad sexual, convivencia pacífica, etc.).
 
OBJETIVOS DE LA ESTRATEGIA Y ESTRUCTURA
 
La Estrategia tiene entre sus objetivos generales la desarticulación de las estructuras criminales; la reducción de sus actuaciones; dificultar la implantación de nuevos grupos; reducir este tipo de impacto ante la sociedad; y contrarrestar la creciente vinculación entre terrorismo y crimen organizado. Para ello, la estrategia se estructura en torno a diez ejes de actuación, siete troncales y tres trasversales, dirigidos a dar una respuesta global a estos fenómenos complejos y con tantas dimensiones y singularidades como son el crimen organizado y la delincuencia grave. La estrategia marca también para cada uno de los ejes, líneas de acción que serán una herramienta muy útil para todos los operadores de seguridad.
 
Siete Ejes troncales
 
El primer eje: «Inteligencia como prevención y anticipación de amenazas». Busca promover la generación de inteligencia como vehículo de anticipación contra estos fenómenos. Resulta esencial el conocimiento sobre la situación, la evolución y las nuevas tendencias de la realidad criminal mediante el empleo de la inteligencia.
 
El segundo eje: «Neutralizar la economía del Crimen Organizado y de los delincuentes». Se dirige a impulsar la investigación de la estructura económica y financiera de los criminales y organizaciones delictivas para lograr la incautación de los beneficios ilícitos, como una de las respuestas más eficaces para la neutralización de su actividad delictiva.
 
El tercer eje: «Lucha contra los mercados criminales y las graves formas delictivas». Se basa en implementar medidas para minimizar el riesgo asociado a todas las actividades criminales, orientando el mayor esfuerzo hacia aquéllas con especial incidencia en el panorama criminal de España, como son: el tráfico de estupefacientes, los delitos relacionados con la corrupción- tanto la institucional como la deportiva-, el blanqueo de capitales, el cibercrimen, la trata de seres humanos, el tráfico ilícito de migrantes, los delitos contra la propiedad intelectual e industrial, los fraudes a los intereses de la Hacienda Pública, los delitos contra el patrimonio (robos violentos y con fuerza), el tráfico ilícito de armas y los delitos contra el medioambiente.
 
El cuarto eje: «Vinculación entre el Crimen Organizado y el Terrorismo». Persigue propiciar una respuesta que integre la inteligencia operativa y estratégica generada sobre ambos tipos de amenazas.
 
El quinto eje: «Cooperación y coordinación internacional». Busca continuar
mejorando los mecanismos internacionales de colaboración, cooperación, coordinación e intercambio de información, tanto a nivel bilateral, con los socios de interés estratégico para España, como multilateral en el seno de las Organizaciones Internacionales de las que forma parte.
 
El sexto eje: «Seguridad: compromiso en común». Se orienta a integrar en la lucha contra estas amenazas a los distintos actores implicados, en el sector público y en el privado, mediante el refuerzo o, en su caso, establecimiento de canales de comunicación, relación e información.
 
El séptimo eje: «Elaboración y adaptación legislativa». Se dirige a impulsar la adecuación y perfeccionamiento de la legislación, adaptando los instrumentos jurídicos administrativos, penales y procesales a las demandas de la lucha contra nuevas formas de criminalidad.
 
Tres Ejes transversales
 
El octavo eje: «Formación y capacitación». Pretende potenciar la actualización y especialización de los operadores públicos de seguridad, mediante la continua adaptación de los procedimientos de trabajo a los nuevos métodos y técnicas empleados por las organizaciones criminales.
 
El noveno eje: «Nuevas tecnologías contra el crimen del siglo XXI». Prioriza ampliar el uso de nuevas tecnologías para enfrentarse más eficazmente a la criminalidad organizada y la delincuencia grave del presente siglo XXI.
 
El décimo eje: «Prevención de la delincuencia organizada y grave». Se dirige a impulsar la inteligencia generada en los diversos niveles para posibilitar la coordinación entre las unidades de investigación y las de prevención, para mejorar de forma conjunta la lucha contra el crimen organizado y la delincuencia grave.
 
DIMENSION DE LA AMENAZA DE LA CRIMINALIDAD ORGANIZADA Y LA DELINCUENCIA GRAVE EN ESPAÑA. 
 
El crimen organizado y, también en gran medida, la delincuencia grave, operan en España aprovechando las situaciones de internacionalidad, globalización e interdependencia que caracterizan actualmente a las sociedades de los Estados. Son fenómenos, a menudo transnacionales, inmersos en la vorágine de los constantes cambios sociales, culturales, geopolíticos, tecnológicos, etc.
 
La criminalidad organizada y grave viene mostrando un gran poder de adaptación y, por tanto, está cada vez más diversificada en sus estructuras y modus, lo que incide en un mayor impacto en la sociedad. Un nuevo paisaje criminal está emergiendo, caracterizado por grupos y delincuentes flexibles que operan en múltiples sectores criminales, apoyado por el cada vez mayor uso ilícito de las nuevas tecnologías, el surgimiento de «empresarios» individuales del delito, modelos de negocio basados en el crimen como servicio y la internacionalización como reflejo de un mundo globalizado.
 
En la actualidad, la valoración del riesgo asociado al crimen organizado y la delincuencia grave en España, entendido como la probabilidad de que se produzcan estas amenazas por el daño que causen en la sociedad si se materializan, se encuentra, en términos globales, en un nivel medio. La respuesta institucional puede considerarse objetivamente notable; y aconseja continuar con la implementación de estrategias anticipativas para avanzar en la disminución del riesgo asociado a estos fenómenos complejos que tanto inciden en la Seguridad Nacional.
 
CITCO: Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado
 
La cada vez mayor recurrencia y confluencia en las actividades entre los grupos de crimen organizado y terroristas, perfila nuevos modelos de colaboración y cooperación en materia de seguridad y defensa, mediante un mayor intercambio de información entre los centros de Inteligencia, a nivel nacional (adscritos al Ministerio del Interior y al Ministerio de Defensa) e internacional (con organismos homólogos de los países aliados).
 
Esta confluencia criminal, originó que en octubre de 2014 el Ministerio del Interior creara el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado –CITCO– con la idea de unificar, coordinar y relacionar toda la información e inteligencia sobre ambos fenómenos. Bajo la supervisión de la Secretaría de Estado de Seguridad, al CITCO –sin perjuicio de otras misiones asignadas–, le corresponde impulsar y coordinar la lucha contra el crimen organizado y la delincuencia grave. Además, también es el encargado de elaborar los oportunos informes que se le requieran por la Secretaría de Estado de Seguridad sobre seguimiento, análisis de la situación y el resultado de la respuesta ante el fenómeno.
 
VIGENCIA, EVALUACIÓN Y ACTUALIZACIÓN
 
La Estrategia Nacional Contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave tiene un periodo de vigencia de cinco años, sin perjuicio de que las circunstancias aconsejen anticipar su revisión, correspondiendo al Ministerio del Interior la coordinación de estas actuaciones en el marco del Sistema de Seguridad Nacional.
A su vez, el Ministerio del Interior a través de la Secretaría de Estado de Seguridad es el responsable de la superior dirección impulso y seguimiento de las medidas, los planes y las actuaciones previstas en la Estrategia y presentará, con carácter anual, el Balance sobre Criminalidad Organizada y Delincuencia Grave, conforme a lo recogido en esta Estrategia.
Las Direcciones Generales de la Policía y de la Guardia Civil elaborarán, de acuerdo con las orientaciones y las medidas que aquí se establecen, sus correspondientes Planes de Acción Operativos, con indicación de las actuaciones a poner en marcha, el plazo de implementación y un sistema común de indicadores que permita su seguimiento y evaluación.
 

 
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