VIRUS ZIKA

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Virus Zika
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VIRUS ZIKA
 
El zika es una enfermedad vírica que se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados del género Aedes. Se trata del mismo mosquito que transmite otras enfermedades como el Dengue y el Chikungunya. Asimismo, el virus puede transmitirse de la madre al feto durante el embarazo, y también por contacto sexual, transfusiones de sangre y trasplantes de órganos. 
 
La infección puede sospecharse a partir de los síntomas en personas que residan o viajen a zonas donde haya transmisión del virus y/o vectores. Sin embargo, el diagnóstico solo se puede confirmar mediante pruebas de laboratorio en muestras de sangre u otros.
 
No hay tratamiento para la infección por el virus de Zika. La mayoría de las personas infectadas son asintomáticas. Los síntomas, generalmente leves y de 2 a 7 días de duración, consisten en fiebre, erupciones cutáneas, conjuntivitis, dolores musculares y articulares, malestar y cefalea. En el embarazo, el virus se puede transmitir al feto y producir microcefalia y otras malformaciones congénitas, que constituyen el síndrome congénito por el virus Zika.
 
El virus Zika se identificó por vez primera en macacos en Uganda en el 1947. Hasta el año 2007, se habían documentado a nivel mundial solo 14 casos de infección por el virus Zika en humanos. El primer brote registrado ocurrió en la Isla de Yap (Micronesia) en 2007. Le siguió en 2013 un gran brote en la Polinesia Francesa y en otros países y territorios del Pacífico. En marzo de 2015, Brasil notificó un gran brote, y en julio del mismo año se describió su asociación al síndrome de Guillain-Barré. Entre 2015 y 2016 la infección por virus Zika se expandió en todo el continente americano, excepto Canadá, Uruguay, Chile, y algunas islas del Caribe y también se notificaron casos en Cabo Verde, Angola y Tanzania en África, y en diversos países y territorios de Asia y Oceanía.


 

Los casos detectados en España han sido fundamentalmente importados, en viajeros procedentes de zonas con transmisión autóctona. Desde 2017 el número de casos notificados ha descendido considerablemente. A pesar de ello, se mantiene la preocupación por la posible aparición de casos por transmisión autóctona a partir de casos importados virémicos, bien por vía sexual o a través del vector establecido en nuestro territorio (Aedes albopictus) u otros vectores.
 
Hasta la notificación de la epidemia en América, la enfermedad por virus Zika era desconocida en España y en los países de la Unión Europea, y no existían sistemas específicos de vigilancia. Por su parte, el mosquito Ae. albopictus está presente en municipios de 23 provincias de un total de 9 Comunidades Autónomas: Andalucía, Aragón, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid, Murcia y País Vasco. En nuestro país no se detecta Ae. aegypti desde la primera mitad del siglo XX. En 2017 se identificó de forma puntual en un área geográfica limitada en la isla de Fuerteventura, no habiéndose vuelto a detectar, por lo que se considera eliminado de la zona. Asimismo, en 2018 se detectó de forma puntual Ae. japonicus en Asturias, sin que este mosquito se considere aún establecido en la zona.

 

El principal riesgo de introducción del virus en nuestro país estaría asociado con la llegada de viajeros infectados, en periodo virémico, procedentes de áreas endémicas.
 
En 2018, la población residente en España realizó 19.402.264 desplazamientos al extranjero, lo que supone un incremento de 12% con respecto al año anterior. Además, durante el pasado año, un total de 82.773.156 de turistas extranjeros visitaron nuestro país, de los que 5.410.560 procedieron de América Latina. Del total de turistas extranjeros, un alto porcentaje visitó municipios donde el vector está establecido.
 
En lo que respecta a la probabilidad de que exista transmisión del virus Zika en España depende de:

- la presencia del vector competente en el entorno.
- la introducción del virus por un viajero infectado procedente de áreas endémicas.
- la presencia de población susceptible a la infección.
- la coincidencia en el espacio y en el tiempo de un caso importado virémico con el vector.
- la posibilidad de que el virus encuentre las condiciones favorables para su transmisión.
 
La máxima afluencia de viajeros se da durante los meses de verano, periodo de máxima actividad del vector en nuestro país. Por ello, aunque la probabilidad de transmisión vectorial es muy baja, no se puede descartar que ocurra especialmente en el litoral mediterráneo en el periodo estival, a partir de casos importados en el periodo virémico.
 
Por otra parte, dado que el turismo interno es elevado, muchos de los desplazamientos durante los meses de verano entre la costa mediterránea y el resto de comunidades, en caso de transmisión ésta no se limitaría a la población de las áreas con presencia de Ae. albopictus.

La población española se considera mayoritariamente susceptible a la infección, por lo que podrían aparecer casos autóctonos por transmisión sexual a partir de casos importados en los 3 meses posteriores a su retorno desde zonas endémicas, si bien la probabilidad también es muy baja.
 
Atendiendo a estos factores, el riesgo de transmisión autóctona del virus Zika en España se considera muy bajo, sin poder descartar la posibilidad de que ocurra tanto por vía sexual como por vectores.
 
En cuanto al impacto potencial de la infección por virus Zika en España, dado el carácter leve de la enfermedad y la baja probabilidad de introducción y transmisión del virus en nuestro país, sería en general muy bajo. La principal preocupación en términos de impacto grave sobre la salud de la población es la asociación entre la infección por virus Zika en gestantes y los casos de microcefalia en fetos y recién nacidos, así como la aparición de complicaciones neurológicas. No obstante, nuestro país tiene la capacidad necesaria para realizar una detección precoz de estos casos e implementar las medidas adecuadas para reducir el posible impacto.
 
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud colabora con los países para controlar la enfermedad por el virus de Zika mediante la adopción de las medidas definidas en el Marco de respuesta estratégica al Zika

  • Avanzar en la investigación de la prevención, vigilancia y control de la infección y sus complicaciones.
  • Crear, reforzar y poner en marcha sistemas integrados de vigilancia de la infección y sus complicaciones.
  • Reforzar la capacidad de los laboratorios de todo el mundo para realizar pruebas de detección del virus de Zika.
  • Respaldar los esfuerzos mundiales por aplicar y monitorear estrategias de control de vectores destinadas a reducir las poblaciones de Aedes.
  • Reforzar la atención y el apoyo a los niños afectados por las complicaciones de la infección por el virus de Zika y a sus familias.

En España, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social mantiene permanentemente actualizada la evaluación de riesgo de transmisión de enfermedad por el virus Zika en España dirigida a los profesionales del Sistema Sanitario, así como emite las recomendaciones de prevención dirigidas a los viajeros internacionales. De la misma manera, existe un protocolo de vigilancia de la enfermedad por virus Zika y de la enfermedad por virus Zika congénito, en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III y las Comunidades Autónomas, así como un protocolo de actuación en embarazadas procedentes de zonas con transmisión autóctona del virus.

 

 
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